jueves, 22 de septiembre de 2011

Concentrate and ask again

Y al tercer día resucitó de entre los muertos...Oh, lástima que no hayan sido tres días, eso por fin hubiese demostrado mi teoría sobre mi origen divino. Pero bueno, a estas alturas, el concepto de la divinidad me resulta ya bastante aburrido. Ahora quiero ser algo importante, algo que de verdad pueda tener relevancia en esta sociedad nuestra...Puede que me presente a las elecciones generales ahora en noviembre. Total, peor que los que están no lo voy a hacer. Sin embargo, me temo que todos aquellos que deseaban que convirtiese el Senado (o el Congreso, no estoy seguro, no los distingo bien, al fin y al cabo, los políticos tampoco) en el plató de un programa de actualidad del corazón (vaya mierda de eufemismo para hablar de telebasura) van a tener que esperarse un poco. En fin...I'm back.


Y hoy, como es el primer día, vamos a empezar con algo ligerito. Nuestra trascendencia en el universo y el papel que ocupamos en él. Así, para ir retomando contacto.

Hay personas que nacen para joder y otras para ser jodidas. Luego existen los que se quedan mirando el espectáculo de jodienda que les regalan sus congéneres, oh, malditos pervertidos. Aunque a veces esta visión del mundo es reduccionista en exceso, se acerca bastante a una realidad que nos es muy cercana a todos. A mi me gusta más verlo como si se tratase de una obra de teatro.

El universo, es el gran escenario de fondo. Un escenario infinito, que ha visto repetirse millones de historias una y otra vez. Y no se aburre, de hecho, cada vez son más retorcidas y excitantes, cada vez tienen más matices y el dolor o el placer que generan en los pequeños actores que lo habitan es cada vez más intenso, tanto, que puede llegar a generar orgasmos de emoción en el universo. Esa es la razón de que siga permitiendo la existencia de nuestra especie, somos el vibrador que usa cuando se aburre.

Así que resulta ridículo pensar que de verdad tenemos alguna importancia para una putilla para la que no somos más que un mero juguete sexual. No estamos haciendo otra cosa que representando un papel, nuestro papel, para su entretenimiento. La cosa es escoger adecuadamente qué papel deseamos interpretar. ¿Por qué? ¿Por qué una vez escogido no podremos cambiar? No, para nada. Pero ya que vamos a hacer disfrutar a esa perra, hagámoslo bien.

Yo en estos días he estado escogiendo un papel a mi medida. Es encantadoramente desagradable, cínico y retorcido, nada amanerado, y me siento realmente cómodo en su piel. Supongo que no es de extrañar, ya estoy más que acostumbrado a ese tipo de papel. Aunque esta vez, el grado de sordidez es mucho mayor.

Si alguien ha visto alguna vez Watchmen, ya debe de saber por donde van los tiros. Lo debería de saber con haber visto la imagen, pero bueno, para los que no, se trata de el Comediante. Desde hace tiempo me siento así, como Edward Blake.

Porque lo entiendo. Me lo tomo como un chiste, pero lo entiendo. Veo cada una de las grietas de la sociedad, veo como nos devoramos unos a otros, como luchamos para que nadie destaque. Contemplo la desgracia de nuestro siglo y la única opción que me queda, es convertirme en un reflexo exacto, en una parodia de él. Nadie más entiende el chiste, pero yo sí. Y sé que es terriblemente perezoso que el primer día me encuentre copiando casi palabra por palabra mi párrafo final del discurso de una peli, pero...Es casi viernes, el que tiene que estar conectado no lo está, es tarde y...mañana más y mejor

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