martes, 4 de octubre de 2011

Implosión


De nuevo estábamos allí, en el mismo parque, las mismas personas. Él procuraba no mirar hacia la izquierda, evitando el contacto de nuestras miradas. La distancia que nos separaba era minúscula, pero entre ambos existía una pared que yo mismo acababa de alzar. Apenas había pasado un minuto, pero en mi mente los segundos transcurrían eternos.
                
-¿Y ahora qué?-preguntó, manteniendo la mirada clavada en el horizonte.

Los niños corrían alegres, danzando y cantando a nuestro alrededor, pequeños soles en contraste con la multitud de nubes grises que se arremolinaban sobre sus cabezas. La hierba moría mientras los primeros días de diciembre veían la luz. Y nosotros, en medio de aquel pequeño caos, nos manteníamos en el mismo banco donde una vez reímos.

lunes, 3 de octubre de 2011

Fin


Creo que ya ha pasado el suficiente tiempo como para observar las cosas con frialdad y perspectiva. Para recapacitar, sin sentimiento ni pena, rescatando recuerdos que siguen enquistados en partes muy oscuras de mi mente. Para liberar el dolor, sobretodo. Para superarte de una vez por todas.

Y no necesito grandes palabras, porque ya no las hay para ti. Ya no hay espacio en mi vida para ti. Nunca debió haberlo, porque nunca me diste nada, pero si es verdad que mi inexperiencia y la poca inocencia que quedaba en mí en el momento en el que te conocí jugaron un papel importante.